Territorios submarinos y recursos naturales de Magallanes y Antártica Chilena

Discussion in 'Política Internacional - Nacional y Regional' started by WOLFPACK, Oct 24, 2017.

  1. WOLFPACK

    WOLFPACK TRADUCTOR SI SI NO NO "EL AMOR ES MAS FUERTE" Staff Member

    Territorios submarinos y recursos naturales de Magallanes y Antártica Chilena


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    Jorge G. Guzmán
    MPhil & PhD Polar Cantabrigiensis

    En la actualidad la Comisión de Zonas Extremas y Antártica de la Cámara de Diputados está abocada a la discusión de un proyecto de Estatuto Antártico presentado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
    Por diversas razones materiales y prácticas, esta discusión tiene gran importancia para la región. Entre otras, por la siguiente:
    En el marco de su análisis del proyecto de ley, dicha Comisión pidió por escrito a la Cancillería información y detalles de los trabajos geo-científicos y del cronograma que la diplomacia nacional tiene previsto para ejercitar el derecho que la Convención sobre el Derecho del Mar asigna al país para extender su plataforma continental más allá de las 200 millas marinas (hasta 350 millas, o 648 kilómetros contados desde nuestras costas insulares y continentales).
    Firmada por el ministro Heraldo Muñoz, la respuesta de dicho Ministerio se hizo llegar el 16 de agosto.
    Junto con información general que indica que mientras la Armada ha recopilado datos geocientíficos, en lo principal la Cancillería informa que no ha logrado avanzar en la construcción de las presentaciones para iniciar el procedimiento diplomático-científico que consolide para el dominio exclusivo del país los recursos naturales vivos y no vivos del suelo del subsuelo del mar chileno, incluidos aquellos de nuestra Región.
    La lectura del oficio citado ofrece una confesión de parte que ilustra cómo el tema en cuestión sigue sometido a un análisis procesal y administrativo, y no geojurídico ni geopolítico: en los hechos, el Estatuto Antártico (que debería llamarse Ley Antártica) y la cuestión de la extensión de nuestros territorios submarinos no son -lisa y llanamente- prioridades para nuestra política exterior.
    Esto, a pesar de las declaraciones y de las reiteradas visitas a Punta Arenas y a nuestras bases antárticas de personeros de la Cancillería y del Ministerio de Defensa.
    El oficio en cuestión supone que no hay plazos perentorios y que, coloquialmente, Chile tiene todo el tiempo del mundo para presentar ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental los antecedentes para establecer los límites definitivos y obligatorios de nuestros territorios submarinos.
    Ese escrito parte de la base que una presentación preliminar hecha en mayo de 2009, relativa a nuestra plataforma continental científica en el área que enfrenta a la Península de Taitao, obedeció a un plazo autoimpuesto por el Estado de Chile -y que, por tanto- el año 2019 no tiene un carácter perentorio ni fatal, sino que es el plazo que Chile inicialmente estimó como adecuado para preparar su presentación a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental.
    No es así.
    La Convención sobre el Derecho del Mar fue suscrita en 1982, y su texto entró en vigor en 1994. Para entonces era aceptado que las definiciones para que los países delimitaran sus plataformas continentales más allá de las 200 millas eran insuficientes, por lo cual un documento explicativo era necesario. Una vez negociado, ese documento se denominó Directrices Científico Técnicas y entró en aplicación en mayo de 1999.
    En 2000-2001 una serie de países en desarrollo alegó que el plazo original de 10 años fijado por la Convención sobre el Derecho del Mar para que su normativa sobre plataforma continental entrara en aplicación era insuficiente (diciembre de 2004). Por ello la Asamblea de los Estados Partes de ese instrumento fijó como nuevo plazo el 13 de mayo de 2009: Esta fecha marca desde entonces el referente obligatorio para que los Estados sometieran a la Comisión de Límites los datos y la cartografía para precisar los límites exteriores de sus territorios submarinos.
    Chile no se autoimpuso dicho plazo: este fue establecido a nivel multilateral.
    Dicha extensión de cinco años posibilitó que Chile efectuara la presentación parcial sobre el área de la Península de Taitao (2009), y anunciara que haría otras sumisiones sobre a otras áreas, incluidas aquellas correspondientes al Territorio Chileno Antártico.
    Han pasado más de ocho años, y Chile aún no ha entregado a dicha Comisión ningún nuevo antecedente.
    El oficio de la Cancillería revela también que el Estado no ha puesto a disposición de los servicios competentes todos los medios materiales y humanos que, en esta materia, la defensa del interés permanente del país requiere.
    Esto es sumamente grave.
    El oficio de 16 de agosto explica que, una vez iniciadas las mediciones batimétricas, geofísicas y geodésicas, los plazos previstos se fueron ajustando a la realidad, habida cuenta de la extensión de las áreas a medir, las condiciones climáticas y la disponibilidad de equipamiento adecuado. Esta confesión agrega que para completar los antecedentes que permitan extender nuestros territorios submarinos hasta donde el Derecho y la ciencia del siglo XXI lo reconocen, se contaba con una sola embarcación, lo que impedía mediciones simultáneas. Por esta razón, en definitiva, los equipos científicos no estaban en condiciones de elaborar dos o más informes de manera simultánea por su complejidad.
    Al menos en parte, estas limitaciones explican por qué, pasados los años, Chile sigue sin presentar los antecedentes para iniciar un ping-pong diplomático-científico para validar los límites exteriores de nuestros territorios submarinos, incluidos aquellos de nuestra Provincia Antártica.
    La Cancillería ofrece como argumento el hecho de que la Comisión de Límites de la Plataforma Continental demora aproximadamente ocho años en formular sus recomendaciones, y pone como ejemplo el caso de Sudáfrica, que no obstante haber iniciado el proceso en 2009 (incluyendo áreas submarinas adyacentes a las islas Príncipe Eduardo cubiertas por la normativa del Sistema del Tratado Antártico), sólo en marzo de 2017 obtuvo las recomendaciones de la Comisión.
    Si este es un motivo para no haber presentado los antecedentes sobre nuestra plataforma continental, el argumento del Ministerio de Relaciones Exteriores constituye la razón de la sinrazón.
    Asimismo, en su comunicación a la Cámara de Diputados ese Ministerio omite recordar que, al igual que Sudáfrica, en 2009 Argentina inició el proceso de validación de su reclamo múltiple de plataforma continental, que incluye espacios sitiados al sur del Cabo de Hornos, cubiertos y no cubiertos por el Tratado Antártico. Como es también sabido, en marzo de 2016, luego de siete años de relación diplomática y científica con la Comisión respectiva, el gobierno del Presidente Macri celebró lo que consideró constituía la validación del límite con la humanidad de la plataforma continental argentina.
    En su comunicación a la Cámara de Diputados la Cancillería tampoco explica por qué hasta la fecha, Chile -uno de los llamados reclamantes- no ha concretado una presentación sobre plataforma continental en la Antártica. En tal escrito no hay mención al complejo problema geopolítico y geo-jurídico asociado a los reclamos de plataforma antártica efectuados por – además de Argentina y Sudáfrica- Australia, Noruega y Francia (islas Crozet cubiertas por la CCRVMA), a pesar del compromiso de esos países con la vigencia y operatividad de la normativa del Sistema del Tratado Antártico.
    De este modo, y a pesar que la Armada parece haber puesto a disposición los datos geocientíficos, pasados más de ocho años, la diplomacia chilena continúa sin ofrecer al país ni una explicación, ni un plan, ni un cronograma para iniciar el procedimiento de validación de los límites exteriores de nuestros territorios submarinos.
    La idea de que la diplomacia no se hace por los medios es, en este caso, una mera excusa para ocultar la falta de contenido de nuestra Política Exterior en un asunto complejo y delicado que atañe a la integridad del territorio de la República: visto así el asunto, se trata de un problema de todos los chilenos.
    Con criterio geopolítico y geoeconómico, en todos los mares del planeta, países y compañías multinacionales están impulsando la prospección y la explotación de recursos de la plataforma continental. Si en el océano Pacífico, mientras China construye islas artificiales para proyectar su poder militar y económico, y Estados insulares como Micronesia, Kiribati y las islas Salomón ya han iniciado procesos de validación de sus reclamos de plataforma continental extendida ¿Por qué Chile -un país Ocde- aún no ha sido capaz de hacerlo?
    ¿Es que falta voluntad política, o sobra confianza en que el escenario geopolítico y geojurídico internacional no presenta -ni presentará- desafíos ni amenazas que afecten nuestros legítimos derechos sobre los territorios submarinos del mar Austral y del Pacífico sudeste?
    Los historiadores que han estudiado el naufragio del Titanic coinciden en destacar que, no obstante que, in extremis, el capitán de la nave actuó correctamente e hizo todo lo que debía y podía hacer, lo concreto es que, confiado en el buen tiempo reinante, la noche de la catástrofe de-sestimó cinco informes que alertaban de la presencia de hielo marino a lo largo de la ruta, y ordenó que la nave avanzara a toda máquina. Dada esa orden, el mismo oficial precedió a cenar con algunos de sus pasajeros ilustres.
    Una vez informado del accidente, el capitán del Titanic regresó al puente para tomar el mando: para entonces la suerte de la nave estaba echada.

    http://laprensaaustral.cl/temas/ter...-naturales-de-magallanes-y-antartica-chilena/
     

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